Cada familia es un mundo, pero cuando entre sus miembros hay Personas Mayores que por cualquier motivo sobrevenido como puede ser una rotura de cadera, una enfermedad, pasan a necesitar una especial atención y cuidado. Para ello, los miembros de la familia no disponen de tiempo, y es necesario contratar una Cuidadora que la cuide (valga la redundancia), y hay que ser conscientes de que a la hora de buscar a esa persona es necesario ponerse en manos de una empresa de Servicio de Ayuda a Domicilio y no tomar el camino más fácil -como habitualmente se hace- que es llamar a la del papelito pinchado en el corcho de la panadería del barrio, o negociar compartir la empleada de hogar con la vecina del quinto.

Porque si bien en principio, tareas del hogar como planchar, fregar o hacer la compra son relativamente fáciles de realizar, no ocurre lo mismo con la atención y el cuidado de las Personas Mayores puesto que ello requiere el conocimiento y la experiencia que sólo puede venir de los profesionales.

Son las cuidadoras profesionales las que tienen la experiencia necesaria para hacerse con la confianza de las Personas Mayores, ya que es fundamental conocer su personalidad, su vida, su historia clínica, sus gustos, sus costumbres, porque para atender a la persona, antes hay que conocerla. Y son las cuidadoras profesionales las que tienen la Formación adecuada para saber cómo tratar a las Personas Mayores en su patología y cómo actuar ante las posibles vicisitudes que se pueden presentar.

Una empresa con cuidadoras expertas puede ocuparse tanto de la atención y acompañamiento personal, la higiene y el aseo, como de labores más especializadas de fisioterapia y podología, e incluso la estimulación cognitiva y multisensorial, la psicomotricidad y la terapia ocupacional.

Y sólo en manos de una empresa con cuidadoras expertas en su plantilla, las familias tendrán la seguridad y garantía de que las Personas Mayores están siendo tratadas en su domicilio por profesionales cuyo único objetivo es mejorar su calidad de vida.